Mujeres en el mar: navegando contra la corriente

>A pesar de los avances en materia de equidad de género, el trabajo marítimo sigue siendo un espacio predominantemente masculino. Según un informe de BIMCO e ICS (2021), las mujeres representan apenas el 1,2% de la fuerza laboral marítima mundial, es decir, unas 24.000 trabajadoras en una industria que emplea a millones de personas.

Desde la década de 1980, la Organización Marítima Internacional (OMI) ha impulsado la contratación de mujeres en un sector históricamente masculinizado. Sin embargo, su integración ha estado marcada por múltiples desafíos, que van desde la discriminación y el acoso hasta la falta de condiciones adecuadas para su bienestar a bordo.

Un informe reciente de ISWAN (2023) reveló que el 16,7% de las denuncias realizadas por mujeres a la línea de asistencia Seafarer Help estaban relacionadas con situaciones de acoso o con preocupaciones sobre su salud mental. Estas problemáticas contrastan con las principales inquietudes expresadas por sus colegas varones, que suelen estar más vinculadas a la búsquedade apoyo para la repatriación o el reclamo de salarios impagos.

Más allá de la igualdad formal.

El derecho al trabajo no es suficiente si no se garantizan condiciones dignas y equitativas. Diversos estudios han mostrado que las trabajadoras del mar enfrentan dificultades específicas, como la falta de acceso a productos menstruales a bordo. Ante la posibilidad de que sus contratos se extiendan inesperadamente, muchas marineras deben planificar con antelación la cantidad de productos que llevan consigo, ya que en muchos buques no se proveen estos insumos básicos.

En mayo de 2023, ISWAN se sumó a la campaña global de la OMS por el Día de la Higiene Menstrual, visibilizando las barreras que enfrentan las mujeres en la industria marítima. La menstruación, que sigue siendo un tema tabú en muchos ámbitos laborales, se convierte en un factor de exclusión en un entorno donde los protocolos y normativas aún no han sido diseñados pensando en la diversidad de quienes habitan el mar.

Hacia un mar más equitativo

Desde el feminismo, distintas autoras han cuestionado la universalidad de conceptos como «trabajador» o «ciudadano», señalando cómo las desigualdades de género, edad y origen afectan el acceso a derechos. En el ámbito marítimo, estas diferencias son particularmente visibles y ponen en evidencia la necesidad de políticas laborales que integren la perspectiva de género de manera efectiva.

Garantizar la equidad en el mar no es solo una cuestión de justicia, sino también de sostenibilidad. Un sector marítimo que no contemple las necesidades de todas las personas que trabajan en él seguirá perpetuando desigualdades y desaprovechando el talento de miles de trabajadoras que, a pesar de las barreras, siguen navegando contra la corriente.

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